La propia Sagrada Familia causa más modificaciones en el terreno que el túnel del AVE
Hasta siete de los máximos responsables del gestor de infraestructuras Adif y del proyecto del túnel del AVE entre Sants y Sagrera desembarcaron ayer en Barcelona para proclamar ante la prensa, una vez más y esta vez con detalle, que la obra se hará con total seguridad y que el trazado bajo el Eixample es el único viable y posible. Mayor despliegue y rotundidad no se recuerda en ninguna otra obra pública contemporánea. Según los estudios realizados, los propios trabajos del templo y el creciente volumen y peso del enorme edificio tendrán un impacto en el subsuelo hasta 20 veces superior al de la galería ferroviaria de la calle de Mallorca.
El redactor del proyecto, Miguel González, afirmó que los posibles hundimientos serían “de milímetros, en el caso que se produjeran”, con unos daños “por debajo del nivel de inapreciables”. El catedrático de la UPC Eduardo Alonso, uno de los mejores expertos en ingeniería del terreno, explicó que la gran pantalla subterránea de protección de 240 metros de largo y 41 de alto que se construirá a lo largo de Mallorca junto a los cimientos del templo, garantizará la estabilidad del subsuelo.
A GRAN PROFUNDIDAD
Alonso añadió que la gran profundidad a la que pasará la galería permitirá hacer la excavación en un terreno más compacto y denso (mioceno) que el de las capas superficiales (cuaternario). “A 40 metros bajo el eje del túnel por el centro de la calle de Mallorca, el hundimiento del suelo no superará los ocho milímetros”, detalló. Además, las pérdidas de terreno (vacío) debidas al propio avance de la tuneladora no serán tampoco relevantes ya que las situó entre el 0,25% y el 0,35%.
Todo ello llevó a los responsables de Adif a afirmar que el “tunecillo del AVE” no le hará “ni cosquillas” a la mole concebida inicialmente por Gaudí, pero levantada desde hace años con las más modernas técnicas del hormigón armado, lo que le da la misma solidez que cualquier edificio contemporáneo. Otra cosa sería si la fachada de la Glòria se hiciera “piedra sobre piedra y sin armadura” como en tiempos de Gaudí, aclaró Vicente Gago, director de Planificación Estratégica de Adif, en la sesión informativa de tres horas celebrada significativamente en la sede del Col.legi d’Enginyers de Camins de Barcelona.
La confianza de Adif en el controvertido trazado es tal que Miguel González incluso llegó a decir que “en sentido estricto” no es necesaria la gran pantalla de protección porque sin ella los posibles movimientos del terreno “serían de pequeña magnitud”. Este muro permeable, formado por grandes columnas unidas en su parte superior por un bloque longitudinal de hormigón, se construirá durante cinco meses antes del paso de la tuneladora. Su ejecución obligará a cortar un carril y la acera de Mallorca así como uno de los accesos a las obras del templo.
El paso del AVE junto a la Sagrada Família tampoco impedirá, según Juan Carlos Monge, director del proyecto, completar la fachada de la Glòria y continuar el templo sobre la calle, donde Gaudí concibió la entrada principal.
Rafael Rodríguez, director de Infraestructuras de la línea, reconoció que “no existe el nivel cero de riesgo” pero se apresuró a añadir que el túnel se hará “con todos los medios técnicos y económicos”. El tramo Sants-Sagrera entra ya en la recta final. Gago anunció que Adif licitará el lunes los 5,6 kilómetros de galería por 250 millones.






