La esperanza del alcalde de Barcelona, Jordi Hereu, de ponerse lo antes posible el casco de visita de obras para inaugurar nuevas infraestructuras de transporte público en la ciudad marcará este año el tradicional mapa de proyectos urbanísticos de verano. Y aunque una obra acostumbra a ser una buena noticia, como recordó ayer el concejal de Movilidad, Francesc Narváez, los barceloneses que se queden en la ciudad deberán soportar las consecuencias en forma de problemas de tráfico.
El único consuelo, para los que ven la botella medio llena, es que serán menos que los del 2006. Así lo afirmó el secretario de Mobilitat de la Generalitat, Manel Nadal, basándose en la conclusión de las obras de semicobertura de la Gran Via en sus dos extremos (Llobregat y Besòs) y de la Ronda de Dalt, junto a los cortes de la Meridiana por el intercambiador de la Sagrera y de la Diagonal por la pavimentación.
Unos trabajos que, en los dos últimos años, pusieron a prueba la paciencia de los conductores. En términos porcentuales, un 60% de las actuaciones previstas durante lo que queda de julio y todo el agosto estarán relacionadas con proyectos de ampliación de la red de metro, de renovación de las estaciones para adaptarlas a personas con movilidad reducida y, como no, para dar la bienvenida al AVE a finales de año (si no hay sorpresas de última hora).
120 OBRAS EN MARCHA
Según fuentes municipales, en estos momentos hay 120 obras diferentes de infraestructuras en Barcelona. Una cifra que constata que el esfuerzo inversor realizado por las diferentes administraciones para paliar el déficit actual ha entrado ya en la fase de ejecución. Otra buena noticia que, para los que ven la botella medio vacía, tampoco significa soluciones a corto plazo.
El caso más paradigmático es el de la futura línea L-9 de metro, que ha de cruzar toda la ciudad de forma transversal, y cuyos plazos de ejecución por tramos siguen siendo un misterio para la propia Generalitat. El paseo de la Zona Franca, afectado desde hace meses, y la vecina calle de Motors serán los dos puntos de la ciudad donde más se notará en este verano el avance de la línea.
En lo que se refiere al AVE, los alrededores de la estación de Sants concentrarán los mayores problemas, incluyendo a la cercana estación de metro de Mercat Nou, en la L-1, lo que dejará sin servicio en agosto el tramo entre las paradas de Santa Eulàlia y Plaça de Sants. En la L-4 se mantendrá hasta el 1 de septiembre el corte que afecta desde el pasado mes a ocho estaciones entre Bogatell y Selva de Mar. Este proyecto tiene como objetivo acabar con las filtraciones de aguas que se producen en este tramo y, sobre todo, con las molestias que sufren los vecinos por las vibraciones en sus casas por el paso de los convoyes
PARADAS ADAPTADAS
Otro punto de conflicto, ya conocido y próximo a su conclusión, será el de las paradas de metro y de los Ferrocarrils de la Generalitat afectadas por proyectos de mejora de su accesibilidad. Nadal recordó ayer que de las 192 que tiene toda la red ya se han adaptado 126. De las 66 restantes solo 20 no han empezado todavía las obras de reforma. La inversión realizada hasta ahora es de 91 millones de euros.
Para que no falte de nada, también se han previsto este verano afectaciones de tráfico causadas por obras municipales. El proyecto urbanístico de reforma de la plaza de Lesseps y su entorno, en ejecución desde hace varios años, generará el punto negro más destacado.
Las calles de Gran de Gràcia, de Príncep d’Astúries y de Torrent de l’Olla serás las más afectadas por las diferentes restricciones de tráfico que se irán sucediendo y uniendo a las actuales. Como novedad destaca el inicio de los trabajos de reurbanización y ampliación de las aceras de la Ronda del Mig, en el tramo comprendido entre las calles de Puig Reig y de Homer. Estas obras forman parte del proyecto para reducir el tráfico de la ronda que, en el caso de los alrededores de la plaza de Lesseps, se vinculan a su reforma.
La Via Augusta, la calle de Balmes, el túnel de la Rovira, la plaza de las Glòries y la avenida de Vallvidrera completan las zonas de Barcelona menos aconsejadas en los próximos días para los que todavía no tienen aire acondicionado en el coche.






