Noticia publicada en El Periodico de Catalunya

Los protagonistas del boom turístico que registra, o soporta, según quien lo observe, Barcelona en los últimos años vienen cada vez más por mar. El turismo de visita rápida que llega a la ciudad en crucero aumentará un 15% este año hasta llegar a 1,6 o 1,7 millones de visitantes sobre un total de siete millones de turistas. Unas cifras que han convertido a Barcelona en el primer puerto de Europa de la especialidad. Desde ayer, una tercera parte de esta riada humana que opta por los viajes placenteros en barco tendrá una entrada de lujo en la ciudad. La empresa italiana Costa Cruceros, integrada en la norteamericana Carnival, inauguró la terminal D, un edificio singular de 10.000 metros cuadrados situado al final del muelle Adossat y llamado oficialmente Palacruceros.
La instalación tiene capacidad para recibir con garantías de comodidad, eficacia y seguridad a los mayores buques de placer que surcan en estos momentos los mares, en especial el Mediterráneo y el Caribe. Lo demostró con el primer navío que acogió ayer a mediodía, el Costa Concordia, un gigante de 290 metros de eslora y 112.000 toneladas de peso bruto, que tiene 1.500 camarotes, 1.110 tripulantes y que puede transportar hasta 3.780 pasajeros.

CONCESIÓN POR 25 AÑOS
La terminal la ha construido la propia armadora italiana mediante una concesión del puerto por 25 años y con una inversión de 12 millones de euros. Un cifra importante para una infraestructura de estas características que contrasta con el resto de terminales de pasajeros y que se nota inmediatamente tras cruzar las enormes puertas de acceso.
El interior del edificio, obra del estudio de arquitectura Vicini de Génova, ciudad sede de Costa Cruceros, es muy luminoso, transparente y amplio. Ha sido amueblado como si fuera un barco, con vegetación incluida, y se ha construido con materiales y acabados de calidad. Una gran abertura en el centro del techo ondulado y unos enormes ventanales con vistas al mar inundan de luz las estancias de las cuatro plantas. En ellas hay todo tipo de servicios, un área de compras, un café con acceso a internet, una zona infantil, un bar con vistas panorámicas, así como una larga terraza orientada al Mediterráneo.

CONDICIONES DE SEGURIDAD A
estas características evidentes se refirieron todos los representantes institucionales y de la armadora que intervinieron, con parlamentos muy elogiosos, en la inauguración. Jordi Valls, presidente de la Autoridad Portuaria de Barcelona destacó además las garantías de seguridad y de control del pasaje que ofrecen las instalaciones, algo “muy apreciado”, dijo, por las empresas internacionales de este tipo de turismo.
Josep Huguet, conseller de Innovació, Universitats i Empresa insistió en que Catalunya es la región europea con mayor volumen turístico y también con más capacidad de innovación en el sector, lo que le permitirá pasar del monocultivo de sol y playa a un turismo de mayor calidad, con objetivos culturales y económicos. El consejero delegado de la naviera italiana, Pier Luigi Foschi, aludió al hecho de ser el primer operador de cruceros de Europa así como al liderazgo mediterráneo de Barcelona en el sector.

45 EUROS POR PERSONA
Foschi anunció que seguirán invirtiendo en la ciudad y que este año el puerto registrará 251 entradas de naves del grupo Carnival, 126 de ellas de Costa Cruceros propiamente, con un pasaje total de medio millón de personas, 330.000 si se contabilizan solo las de la firma transalpina. Para dar una idea de la importancia económica que esto supone explicó que el turista de un crucero “gasta una media de 45 euros” en cada ciudad que visita, lo que supondrá en el caso de Barcelona “un beneficio de 15 millones de euros”.