Publicado en el Periodico de Catalunya
El edificio singular en forma de vela que acogerá el hotel de cinco estrellas proyectado por el arquitecto Ricardo Bofill en los terrenos ganados con la apertura de la nueva bocana del puerto de Barcelona ha superado el postrer escollo de su larga y polémica tramitación. En el último consejo de administración del 2006, la Autoridad Portuaria de Barcelona (APB) aprobó el pasado miércoles la concesión por un periodo de 35 años de 51.000 metros cuadrados para ubicar la torre, un aparcamiento subterráneo de 900 plazas y el entorno y los accesos del complejo.
La cesión administrativa del uso de este terreno en primera línea de mar, cuya edificación ya solo depende de la tramitación habitual de licencias de obras, se ha hecho a la empresa Nova Bocana Barcelona SA y a las cuatro constructoras agrupadas para realizar las obras: FCC, Comsa, Sacresa y Obrascón Huarte Lain. El hotel de gran lujo lo gestionará el grupo Starwood, uno de los que cuenta con una mayor implantación en todo el mundo de este sector y propietario, entre otras, de las cadenas internacionales Sheraton, Westin y St. Regis.

OBJECIONES MUNICIPALES
El acuerdo adoptado ahora por la Autoridad Portuaria de Barcelona es la culminación de un dilatado y accidentado proceso político y administrativo que se inició hace siete años cuando Bofill presentó su proyecto con el aval del puerto y de la Generalitat, entonces controlados por CiU, pero también con las inmediatas objeciones del ayuntamiento socialista por el gran impacto del edificio en la fachada litoral. El pasado mes de julio, el pleno del consistorio aprobó ya definitivamente el plan especial de la nueva bocana.

PRIMERA LÍNEA DE MAR
Durante este tiempo y por exigencia municipal, la altura del inmueble se ha reducido de los 160 metros previstos al principio a tan solo 88. La ubicación de esta construcción en la gran explanada ganada entre el final de la playa de la Barceloneta y la nueva bocana ha sufrido también cambios como consecuencia de la aplicación de la ley de costas del Estado. En ese sentido, el Ministerio de Fomento obligó a situar la torre a una distancia mínima de 20 metros de la primera línea de mar.
El plan especial de la zona abarca una superficie total de 130.000 metros cuadrados, de los que 90.000 son edificables. Entre estos se cuentan, además de los 51.000 concedidos ahora para el hotel y el aparcamiento, 25.500 para un edificio de oficinas de planta triangular y otros 4.500 para instalaciones recreativas diversas. Las alegaciones presentadas al proyecto por el ayuntamiento obligaron a los promotores a modificar su intención inicial de potenciar los usos lúdicos.
Los primeros trabajos de movimiento y compactación de tierras previos a la cimentación de la torre empezaron a finales de mayo. Fue el disparo de salida de una obra que, con una inversión prevista de 157 millones de euros, cambiará la imagen del litoral sur de Barcelona, la primera que, con el telón de fondo de la mole de Montjuïc, se observa desde todos los barcos que llegan a la ciudad.