Noticia publicada en El Periodico
El edificio más singular, aunque no sea el más grande, del futuro puerto ampliado de Barcelona es ya una realidad visible desde buena parte del recinto. La Autoritat Portuària de Barcelona (APB) ha acabado las obras de la nueva torre de control situada en el muelle de Inflamables. La construcción, una estructura de 46 metros de alto inclinada sobre el mar, se pondrá en servicio la próxima primavera cuando el cuerpo de prácticos, los técnicos que dirigen la navegación de los buques que entran o salen del puerto, trasladen allí sus instalaciones.
La concepción arquitectónica, inspirada en las gigantescas grúas que mueven los contenedores, y la ubicación privilegiada, en un lugar con una visión óptima de las instalaciones y cerca de la futura bocana sur, convierten a la torre en un elemento emblemático del nuevo paisaje portuario. Además, claro está, de facilitar la labor del control marítimo.

PORTA COELI
Desde hace 30 años, los prácticos ocupan la tercera planta del antiguo restaurante Porta Coeli, en el rompeolas del dique del Este, una edificación que ahora está obsoleta y desocupada.
La APB ha invertido, según informó un portavoz, 3,3 millones de euros en el proyecto, del que es autor Josep Maria Botey. La inclinación no es la única singularidad ideada por este arquitecto para emular a las grúas. La torre también está abierta por la base, semejando las patas de aquellas, y tiene la fachada de seis de sus nueve niveles recubierta con placas de acero cortén, de aspecto siempre oxidado. Además, se prevé instalar una iluminación de colores para realzar la construcción.

EQUIPOS MODERNOS
Una vez acabada la torre, la actividad se centrará las próximas semanas en ultimar las obras del edificio de servicios anejo, de dos plantas, en urbanizar el entorno y, también, en acondicionar los amarres de las embarcaciones que utilizan los prácticos para llegar hasta las naves que deben guiar entre los muelles.
La corporación de prácticos aprovechará, además, el estreno de la nueva sede para renovar, con material de última generación, sus equipos electrónicos de control, los radares, las cartas electrónicas, las comunicaciones y el sistema de identificación automática. Todo este equipamiento costará medio millón de euros a la entidad profesional, que tiene suscrito un contrato de prestación de servicios con la APB, y se ubicará en la última planta de la torre, la destinada a sala de control, según explica el práctico Rafael Cabal, portavoz de la corporación.
Los dos niveles inmediatamente inferiores se destinarán a salas técnicas y a espacios para actuar en situaciones de crisis y de emergencia.

ALOJAMIENTOS
En el edificio anejo, aún en obras, se encuentran los alojamientos, con habitaciones, sala de estar y demás servicios, de los cuatro prácticos que están siempre de guardia, con turnos de 24 horas, así como los camarotes de otros tantos patrones de las embarcaciones que les deben llevar hasta los barcos que precisan de sus servicios.
El edificio albergará, además, las oficinas de la corporación profesional, una sala de conferencias y otros espacios para formación y usos diversos. En conjunto, estas instalaciones permitirán acoger hasta 35 personas entre prácticos, patrones y personal auxiliar. El nuevo complejo supondrá, según la APB, una mejora sustancial de las condiciones en las que se presta un servicio como el de los prácticos, de vital importancia en un puerto.