Noticia publicada en El Periodico
Un año y medio después de la apertura del mercado de Santa Caterina, ayer se completó la transformación de la parte trasera del popular espacio barcelonés, diseñado por Enric Miralles y Benedetta Tagliabue, con la inauguración de un mural y una fuente en la calle de Colomines.
El mural y la fuente forman parte del proyecto básico que ambos arquitectos concibieron hace seis o siete años, en vida de Miralles, para el recinto, aunque la reforma se ha llevado a cabo entre la primavera y el otoño del 2006. Antes, la pared trasera del mercado era de hormigón con estanterías del mismo material, explicó ayer José Miguel Díez, el aparejador de Foment de Ciutat Vella que ha participado en el proyecto.
En el mural, de unos 50 metros de largo, se puede leer la palabra Santa Caterina y está construido con piedras de las restos del convento dominico y mármoles del antiguo mercado. El convento era del siglo XV y se derribó durante la primera mitad del siglo XIX para construir en el mismo lugar un mercado.
Desde el equipo de Tagliabue, el artista-pintor Jacint Todó se ha encargado de convertir la fuente en una alegoría al bacalao. Incorporada en el interior del mural, tiene la forma de una cola de bacalao y cuenta con las picas y el mármol de los establecimientos en los que se vendía este pescado en el antiguo mercado.