El aeropuerto de Barcelona no llegará a ser como el de Madrid, pero con la nueva terminal, que se acabará en el 2007 y que podría entrar en servicio en el 2008, tendrá capacidad para recibir más de 50 millones de viajeros al año y realizar 90 despegues o aterrizajes cada hora. Estas son, al menos, las cifras que ayer facilitó una optimista Magdalena Álvarez, ministra de Fomento, durante su visita a las obras de la futura terminal sur, diseñada por Ricardo Bofill, y a la ya acabada nueva torre de control, obra de Bruce Fairbanks.
Este volumen de pasajeros es más del doble de la capacidad actual del aeropuerto y supera de largo los 40 millones que hasta ahora había barajado Aena, el organismo gestor de los aeropuertos españoles, para las nuevas instalaciones previstas en el Plan Barcelona, con una inversión total de 3.000 millones de euros.

CONEXIÓN DE PISTAS
La ministra explicó que la nueva torre de control está acabada pero no entrará en servicio hasta final de año porque se ha dado prioridad a los cambios en la conexión de la pista principal y de la tercera pista para modificar la ruta de los aviones y reducir el fuerte impacto acústico que sufren barrios de Gavà y Castelldefels, origen de protestas desde hace meses.
Álvarez no desveló, sin embargo, el modelo definitivo de despegues y aterrizajes que se adoptará cuando entre en servicio la terminal, si con pistas independientes (se usan indistintamente para ambas operaciones) o segregadas (una para subir y otra para bajar). El alcalde de Gavà, Joaquim Balsera, declaró anoche, al respecto, que "este crecimiento es inviable sin el sistema de pistas segregadas" que el ayuntamiento reclama para "no provocar molestias acústicas a más de 100.000 personas".
Cuando la ampliación haya concluido, el aeropuerto también aumentará en un 75% los derechos de despegue y aterrizaje (slots) con más vuelos, más compañías y más destinos. Estos datos los acompañó la ministra con las últimas cifras de pasajeros: en junio han pasado por El Prat 2,7 millones de viajeros, un 11,6% más, lo que sitúa al aeropuerto en el noveno lugar de Europa, el primero por crecimiento, y en el 35 del mundo. Álvarez también insistió en que el Gobierno ha invertido en El Prat un 60% más de media que en la legislatura anterior.

HASTA EL 2020
La titular de Fomento llegó a equipar la inversión en Barcelona con la realizada en Barajas y añadió que El Prat incluso ganará a Madrid porque dobla su superficie frente a un 67% de aumento en la capital española. Con esta mejora, el aeropuerto barcelonés podrá prestar servicio hasta el 2020.
Entonces será necesaria otra ampliación u otro aeropuerto, "decisión que debe estudiarse 15 años antes", dijo. Como este plazo se cumple ahora, reveló que los técnicos "ya analizan la situación" con todas las opciones abiertas. Álvarez se negó, finalmente, a dar datos de la rentabilidad de El Prat, porque los aeropuertos "funcionan en red".